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A tan solo hora y media de la ciudad de Panamá, se encuentra la provincia de Coclé, un pueblo orgulloso de su herencia y cultura. Es un punto de gran importancia cultural, debido a las huacas y jeroglíficos que se remontan a la América precolombina, y de una naturaleza sin igual, en la que resaltan sus montañas, valles y ríos de cascadas seductoras. El Valle de Antón ¿Alguna vez ha pisado el cráter de un volcán extinto? Si la respuesta es no y le interesa la aventura, lo único que tiene que hacer es tomar la Carretera Panamericana y dirigirse al Valle de Antón, localizado a dos horas de la capital, en el área nororiental del corregimiento del mismo nombre, en la provincia de Coclé. Según los geólogos, El Valle es el cráter o caldera de un volcán, razón por la cual en sus alrededores hay una gran cantidad de colinas y rocas volcánicas. Este paradisíaco lugar se eleva a 600 metros sobre el nivel del mar, con un clima fresco y agradable. Aquí existe una gran variedad de atractivos turísticos, entre los cuales podemos mencionar sus especies endémicas, como las Ranas Doradas y los Árboles Cuadrados; las impresionante caídas de agua de los chorros Las Mozas y El Macho, cuyo origen es explicado por una leyenda local; y los petroglifos de La Pintada , trazados sobre una gigantesca montaña, algunos de los cuales no han podido ser descifrados. Visite el Mercado Artesanal, ubicado en el centro del pueblo, donde podrá comprar flores, orquídeas, entre las que se encuentra la Flor del Espíritu Santo, la flor nacional de Panamá; cerámicas, muebles de madera, jaulas de bambú y todo lo que pueda imaginar. A poca distancia se levanta la montaña conocida como la India Dormida , la cual ha motivado a poetas y escritores a inmortalizar una leyenda de la época colonial. La tradición cuenta que una doncella indígena, hija del Cacique Urracá, llamada Flor del Aire, se enamoró de uno de los españoles que conquistaron el área. Su enamorado, un fuerte y agresivo guerrero llamado Yaraví, al ver que ella no le correspondía y continuaba enamorada del español, se suicida frente a ella y a su pueblo, situación esta que motivó a Flor de Aire a olvidarse del español para no traicionar a su pueblo. Presa del desamor, decide vagar por las montañas llorando la desgracia de su destino. La muerte la sorprende mirando hacia el cielo, quedando su silueta en el horizonte como símbolo del verdadero amor. El poblado cuenta con buenos restaurantes, hoteles, cabañas y alquiler de residencias privadas. Muchos capitalinos y visitantes extranjeros se trasladan a este lugar, conocido como “lugar de la eterna primavera”, durante los fines de semana. Parque Arqueológico y Museo “El Caño” No todo lo que hay que ver en la provincia de Coclé queda dentro de los límites de “El Vallle”. Otro punto de parada es el Parque Arqueológico “El Caño”, ubicado al sureste del poblado del mismo nombre, en el distrito de Natá, exactamente a 2 km . después de pasar el Templo que se encuentra dentro de la comunidad de El Caño. La historia del descubrimiento de este templo se parece más a una película de Indiana Jones que a otra cosa. En los tiempos de la inauguración del Canal, un aventurero de nombre Hyatt Verril realizó una incursión por las provincias centrales, dirigiendo su atención a la región del Río El Caño. Allí encontró lo que según el describe como “El Templo de los mil ídolos”, por estar conformado por centenares de bloques de piedras labradas. Hoy en día es poco lo queda del templo original. Solo subsisten seis columnas talladas en el sitio. No obstante, el interés por El Caño persiste, por tratarse de un sitio donde se llevaron a cabo ceremonias y rituales desconocidos, un sitio que hasta el día de hoy, guarda celosamente sus secretos. Texto cortesía del IPAT |